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RESEÑAS
  CONDENA POR DELITO DISTINTO

El Tribunal Supremo, en sentencia de fecha 11 de diciembre de 2006, determina que la condena por un delito de lesiones del artículo 153 CP por el que no se acusaba al procesado, constituye una violación tanto del principio acusatorio en su proyección del derecho de defensa, como del principio de legalidad.

viernes, 23 de marzo de 2007

La doctrina del Tribunal Supremo en sintonía con la del Constitucional viene exigiendo dos requisitos para que el imputado en un procedimiento judicial pueda ser condenado por un delito distinto del que se le acusó, sin quebrantar el principio acusatorio: identidad fáctica y homogeneidad en la calificación jurídica. Atendiendo al primero de estos requisitos, la Sala pone de manifiesto que la relación convivencional o de pareja de hecho que habrían mantenido agresor y agredida, elemento típico indispensable del delito contenido en el artículo 153 CP, no se citó ni en el escrito de acusación ni en el de conclusiones definitivas de la parte acusadora, sino que fue el Ministerio Fiscal quien hizo referencia a tal circunstancia, pese a que no acusaba de delito de lesiones alguno. Así pues, bajo la óptica del Tribunal Supremo esto significa una quiebra de la mencionada identidad fáctica. Respecto del segundo elemento que debe observarse, la homogeneidad de la calificación jurídica, el Tribunal Supremo entiende que la identidad entre los artículos 147 y 153 no puede basarse en despreciar el elemento típico de las relaciones convivenciales análogas a las del matrimonio, y remitirse tan sólo a una cuestión de hecho reconocida por las partes, ya que el artículo 147 CP no contiene tal presupuesto típico, y por tanto el acusado, no tuvo la oportunidad de acreditar la concurrencia de la lesión del bien jurídico que integra el delito del artículo 153 CP, es decir, probar la concurrencia de la relación de análoga significación a la del matrimonio. Asimismo, faltó otro elemento típico que el artículo 147 CP no contiene y cuya concurrencia es necesaria para que nazca a la vida jurídica el delito de lesiones por el que se condena, la habitualidad, requisito típico del que tampoco pudo defenderse el acusado, ni se probó que la ofendida fuera objeto de lesiones en otras ocasiones, rompiéndose así cualquier homogeneidad delictiva. La conclusión obvia a que llega la sentencia fue, no sólo la vulneración del principio acusatorio, sino también el de legalidad, por falta de tipicidad del art. 153 CP. Por ello, amonesta al a quo indicando las distintas vías a que éste pudo recurrir si realmente entendía que los hechos probados eran constitutivos del delito del art. 153 y no del 147 CP, señalando que pudo servirse del planteamiento de la tesis del artículo 733 LECrim, o en su caso, de la facultad individualizadora de la pena, imponiendo al computar la misma, el mayor reproche por haber estado el acusado ligado a la victima por una relación personal e íntima. Ambas opciones habrían eliminado cualquier indefensión, lo que no se hizo, provocando así la absolución por el delito del art. 153 CP al que se le había condenado. Lola Pajarón de la Fuente. Abogada del “Gabinete Jurídico Miguel Bajo”.





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